Tradicionalmente, Aldaia ha sido un pueblo de base económica artesanal, evolucionando hacia la actividad industrial. En los siglos XIX i XX, los "teulers", talleres de pipas y juguetes y, sobre todo, los abanicos caracterizaban la manufactura del pueblo.
Ahora un porcentaje residual de la población ocupada trabaja en el campo. La mayoría de empleados trabajan en empresas. En el 2016 las empresas que se encuentran en Aldaia ascendían a 1.944, la mayor parte de las cuales son del sector comercio, transporte y hostelería (44,44%). También el total de las empresas de servicios suma un porcentaje importante y alcanza el 30,97%. Por su parte, el sector de la industria, anteriormente hegemónico, cuenta en Aldaia ahora con un 14,2% de las empresas locales y el de la construcción con un 10,39%.
En relación con su término, Aldaia tiene mucho suelo industrial: un 20%. Esta superficie se reparte entre las doce zonas que existen, casi todas ellas en la mitad oriental y alrededor del nuevo enlace con la N-III desde Albal y del ferrocarril. Se trata de les zonas de La Fillola, casco urbano del Barrio del Cristo, La Lloma, Sant Josep, Coscollar, Barranc dels Cavalls, El Crist, Encreullades, Carretera Pla de Quart, El Pou y Bonaire.
Según los datos más recientes, en el año 2018 la localidad aldaiera cuenta con una escasa deuda de 17 euros por habitante situándose así por debajo de la media comarcal cuya deuda por personas asciende a los 438, 12 euros.
